.

JRMora humor gráfico diario

9/2/09

LA VIEJA RESIDENCIA

Clica sobre la foto, se aprecian mejor los detalles.

Hoy amigos, el tiempo amenaza lluvia, negros nubarrones, día feo, triste, acompaña recordar viejos tiempos.

Como más vale tarde que nunca, voy a aprovechar éste mi momento melancólico para dar un cálido y emotivo homenaje de agradecimiento a la Fundación-Instituto que regentó sin ánimo de lucro y durante muchos años la residencia-albergue de Treumal, ahora cerrada y abandonada por diversas circunstancias.

¿Y por qué no?

Aquel humilde alojamiento de beneficencia me resulta inolvidable; construcción simple, pobre en prestaciones, pero muy digno; no tenía aire acondicionado, ni enfermería, ni ascensor, ni televisión, ni servicio médico, pero…, compensaba estas ínfimas carencias con un pequeño patio exterior, una ordenada sala de estar, dieta personalizada, una pequeña capilla junto al velatorio y un excelente servicio gratuito de “fricciones terapéuticas” que aún hoy, pasados tantos años se recuerdan.
No siempre, recuperarse de aquellos entusiastas masajes suponía tener que practicar algún tipo de estimulación respiratoria, era poco probable.

Para poder ingresar en el albergue, era necesario cumplir ciertos criterios de admisión. Los agraciados con esa suerte, eran hospedados rápidamente, y al instante, disponían el uso de todas las instalaciones.
La ayuda proporcionada por los trabajadores sociales de la fundación para cualquiera de los servicios, era rápida, enérgica, tenaz.
Ahora, pasados los años, comparas esto con aquello y es diferente, han cambiado las formas, los modos, el buen hacer, no hay aquel interés que caracterizó durante tantos años a la fundación… "Tenemos las manos atadas" , "no podemos tocarlos", "mañana lo saca el censor", "esto lo arreglaba uno que yo me sé”, son ejemplos de frases descoordinadas e ininteligibles que pronuncia algún que otro viejo trabajador social jubilado de la fundación, y que no acierto a comprender, también estoy mayor, me cuesta descifrar, se me va la olla (dice mi esposa).

Recuerdo que entre los múltiples "servicios" del albergue, destacaban por su riqueza un par, el del desayuno y el de la merienda. Mmmmm..., bendito desayuno, bendita merienda, "porras y tortas con leche" a diestro y siniestro, nutrientes alimentos que activaban al instante una fructífera relación entre el amable anfitrión y los recién llegados. Se hablaba mucho, profundas conversaciones, había acceso, acercamiento.
Ahora, la terapia de ayuda impuesta por las nuevas tendencias, no activa la comunicación entre administradores y huéspedes, se siguen demasiadas normas, no hay aquel calor humano…
Otros tiempos amigos, otros tiempos, y sabe mal.
Muchos de los "necesitados" de ahora, nacionales y recién llegados, no sé, de Rumania o de Las Barranquillas o del Magreb o de Kosovo, o del otro lado del atlántico o ¡yo que se!, necesitan ayuda y es imposible proporcionársela.

Recemos por ellos a la virgen del Pilar, o no.

2 comentarios:

el emigrante dijo...

Hola doña desgraciada mente esos tiempo eran bueno, yo tuve la surte de vivirlos, y sin pensar en el tito Paco, creo que se añora eso inquilino que tenia ese hotel. El respeto hacia ellos era diferente ahora los inquilinos, que por cierto se fueron avilartaga a otro hotel, dicen que mejor. Pero creo que no en fin hay un refilan que dice, cuando no hay lomo tocino como.
Y el lomo se acabo. Apa adeu .

Anónimo dijo...

el emigrante
Em sembla que no t'has assabentat de res.